El 12 de marzo pasado, Edgar Amador Zamora fue ratificado por el Plano de la Cámara de Diputados, por unanimidad, como Secretario de Hacienda y Crédito Público. Desde entonces, para el gran público y para la mayoría de los hacendarios, dejó de ser Edgar para convertirse en El Secretario . Además, en los días que han pasado, he leído en diversos sitios múltiples comentarios sobre él: que si antes fue Secretario de Finanzas de la CDMX; que si estaba en Banxico como asesor de la Gobernadora del Banco Central, Verónica Rodríguez ; que si llegó a la Subsecretaría del Ramo — la de Hacienda y Crédito Público — como resultado del consenso de la presidenta Claudia Sheinbaum con el Secretario saliente, Rogelio Ramírez de la O ; que se le ve serio y formal, y parece que le sabe al tema; que si aquí, que si allá, que si el más allá. Y también, desde entonces, a mí mismo me han preguntado en algunas entrevistas sobre los retos que a El Secretario le está tocando afrontar desde el primer momento — y los que llegarán —, siempre terminando con la gran pregunta de si será capaz de apagar los fuegos que heredó en esta rifa del tigre que se sacó.
¿Cuáles fuegos? Al parecer hay varios. Por ejemplo, uno de los más señalados — quizá el que más — es la necesidad de aumentar los ingresos de la Federación mediante una reforma fiscal. Hay quien señala que antes de plantear eso se debe revisar y ajustar, en lo posible, el gasto. Para otros, el reto principal es la gestión de la deuda externa federal; o ajustar las perspectivas macroeconómicas del país, pues las propuestas en el Paquete Económico de 2025 se han quedado obsoletas, sobre todo por la guerra tarifaria que se ha iniciado en la región con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Algunos más señalan, como un punto crucial, la necesidad que tiene El Secretario de lograr un acoplamiento rápido con sus compañeros de gabinete; de acercarse a empresarios y al público en general para mostrar la acción y energía que se espera y requiere de todo un secretario de Hacienda. Otros mencionan que la coordinación con Energía, Pemex y CFE, debido a lo relevante que son esos sectores para las finanzas nacionales. Y, por último, hay quien identifica como un reto mayor el que pueda gestionar y conducir a todo el equipo hacendario, Egresos y SAT incluidos, bajo un liderazgo claro, decidido y efectivo. De todo, pues, con un poquito de nervios y de ansiedad. Yo lo que creo es que son todos esos retos — y muchos más — los que sin duda va a enfrentar. Por el bien del país, espero, lo haga con muy buena nota; y creo que así será. El Secretario, en su tiempo en la CDMX ya lo demostró. Con diferencia, era el secretario que más participaba, el que más controlaba la parte financiera, el que mejor entendía las necesidades de ingresos y gasto de la entidad federativa más grande del país, y el que aportaba soluciones tan ingeniosas como efectivas. Fue él quien pensó como algo posible, por ejemplo, que la energía del Metro se pagara con la basura de los millones de habitantes de la Ciudad, o algo así. Era el más técnico, pero si era necesario, también el más rudo de los 32 Secretarios de Finanzas estatales. Le reconozco, desde entonces, que tiene el perfil y la experiencia necesarios para afrontar los fuegos heredados y tenerlos bajo control. Apagarlos ya es otro boleto.
No obstante, si me preguntan, diría que su mayor reto es conseguir tiempo, y por partida doble. Por un lado, tiempo para tomar el control de la Secretaría y de todo el sector, para implementar su visión, plan y medidas — que Roma no se hizo en un día —. Por el otro, tiempo para que se note su trabajo, su mano en la gestión y resolución de estos fuegos que todo el mundo señala. Tiempo para tener la confianza de sus compañeros de gobierno, de los agentes del mercado, de los estados y del público en general. El Secretario ya cuenta con la confianza de su Jefa, La Presidenta . Con acción, presencia y resultados, tiene que ganarse la de todos los demás. Por lo que lo conozco y por lo que he visto de sus capacidades y de su trabajo, no dudo que lo vaya a lograr. ¡Corre tiempo, Secretario! ____ Nota del editor: Tamón Takahashi Iturriaga es el Economista Jefe de TKA Analytica, un centro de análisis e investigación. Síguelo en LinkedIn y/o en X. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión
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