En medio de una economía global volátil, México recupera atractivo . Las ventajas arancelarias del T-MEC y el reforzamiento del Plan México ofrecen un segundo aire al nearshoring , una estrategia que muchos ya descartaban. La relocalización industrial regresa al radar. La política comercial de Estados Unidos encarece la producción en Asia y México vuelve a entrar en juego, coinciden analistas en desarrollo económico y comercio exterior consultados por Expansión .
México como aliado de EU
“Sí, hay oxígeno para el nearshoring, pero no es inmediato. Es un proceso de largo aliento, como el que vivió China por décadas. El Plan México debe actualizarse, alinearse con la economía del siglo XXI, y sostenerse con disciplina, certidumbre y visión de futuro, señala Sofía Ramírez, directora de México ¿Cómo Vamos? Ramírez destaca el enfoque del Plan México en investigación y desarrollo. Esa línea permitiría atraer inversiones en automatización, semiconductores y energía solar. “Estados Unidos impuso aranceles superiores a 32% a países como China, Malasia o Vietnam. México tiene oportunidad si mejora su entorno y eleva el contenido nacional”, advierte. Las metas todavía lucen modestas, pero alentadoras. El gobierno federal propuso integrar cadenas de valor nacionales en 10% de la industria, elevar el contenido nacional a 15% y sustituir importaciones por 36,646 millones de pesos. Una cifra menor, pero vista por especialistas como un buen arranque. Para Manuel Díaz, analista político y experto en comercio exterior, el Plan México aún requiere ajustes. “Debe fortalecer el mercado interno. No resulta sano depender en casi 50% del PIB del comercio exterior”, dice. La apuesta debe ser reducir esa exposición. “En lugar de perseguir la diversificación de mercados —que es un mito—, mejor impulsemos un mercado interno sólido”. Lo ideal sería que las plantas que se fueron a Vietnam, Camboya o Malasia regresen a México. Díaz insiste en que México necesita resolver obstáculos clave. Hay que corregir infraestructura, seguridad, y certidumbre jurídica. “Esta es la segunda oportunidad para aprovechar la relocalización de empresas. El nearshoring ya se daba por perdido, muchos decían goodbye , pero tenemos un segundo aire”.
A contrarreloj Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico en el IMCO, también reconoce una coyuntura favorable. En términos absolutos, hay más barreras que antes del 20 de enero, sí, pero estas —como las que afectan al acero, al aluminio o a los automóviles— son menores que las que enfrenta el resto del mundo”. Ocampo afirma que el Plan México adquiere nueva relevancia. La relocalización vuelve a tener sentido. Pero reconoce que ya vamos a contrarreloj. Los proyectos clave tardan entre cuatro y seis años. Veríamos los primeros frutos de este plan hacia 2030. El analista enfatiza un punto clave: “El destino de México no depende de Washington. Depende de lo que hagamos aquí. El interés por el país nunca desapareció. Ahora toma fuerza”. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, informó que el portafolio de inversiones activas ya alcanza 298,061 millones de dólares. Aseguró que ninguno de esos acuerdos fue cancelado. Para agilizar trámites, anunció la publicación de una ventanilla única este 21 de abril, con integración de procesos municipales, estatales y federales. Si México logra reunir las condiciones clave que menciona Manuel Díaz, a las que se suma energía limpia, abundante y asequible y mano de obra calificada, entonces el Plan México puede convertirse en un verdadero motor de crecimiento. Mario Veraldo, CEO de MTM Logix, cuenta que
empresas, inversionistas y clientes analizan el nuevo contexto. En cada reunión surge la misma pregunta: “¿Qué opinas tú?”. Hay temor, pero también señales para actuar. El escenario más probable apunta a condiciones de competencia más equitativas. El país depende de insumos importados. Forma parte integral de la cadena global. “Muchos clientes evalúan escenarios, pero pocos trazan rutas claras. Sugerimos actuar sobre lo probable”, afirma un ejecutivo con experiencia en integración de cadenas productivas. “Me mudé a México en 2010 por el nearshoring. La pandemia no lo detonó. Fue una estrategia preexistente. El mercado estadounidense buscaba reducir costos y acortar tiempos. El e-commerce cambió los hábitos de consumo y eso exige cercanía con el mercado”, expone Veraldo. Estados Unidos busca reactivar su industria manufacturera, pero carece de infraestructura para lograrlo pronto. En ese vacío, México puede posicionarse como eslabón logístico y productivo. El consenso es que México puede salir fortalecido si aprovecha bien su momento.
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